El canal TIC vive un momento de transformación acelerada, marcado por la irrupción de la inteligencia artificial, los cambios en el entorno geopolítico y un mercado cada vez más exigente. En este contexto, hay una realidad que no podemos seguir abordando como algo accesorio: la gestión del talento.
Hoy, en Europa, las mujeres representan entre el 17 y el 20 % de los especialistas TIC, una cifra que apenas ha evolucionado en los últimos años y que se reduce aún más en posiciones de liderazgo. Este dato, más allá de una cuestión de representación, refleja un reto estructural que impacta directamente en la capacidad del sector para evolucionar.
Mucho más que una cuestión de acceso
A lo largo del tiempo se ha avanzado en la incorporación de mujeres al sector, pero el verdadero desafío está en la progresión profesional. Los datos muestran que, aunque alrededor del 20 % del empleo TIC en Europa corresponde a mujeres, solo entre el 13 y el 15 % alcanza posiciones de management y menos del 10 % llega a niveles ejecutivos.
Esto evidencia que el problema ya no está únicamente en la entrada al sector, sino en la capacidad de consolidar carreras a largo plazo. No hablamos de barreras formales, sino de dinámicas estructurales y culturales que siguen condicionando el desarrollo profesional.
El momento clave donde se pierde talento
Uno de los puntos más críticos se produce entre los 7 y los 10 años de experiencia, justo en la etapa en la que se accede a posiciones de responsabilidad. Es ahí donde se concentra la mayor pérdida de talento.
En un canal históricamente masculinizado, especialmente en perfiles técnicos y comerciales, factores como la menor visibilidad, el acceso limitado a proyectos estratégicos o la falta de referentes siguen teniendo un peso real.
Y esto sucede en el peor momento posible: cuando ese talento ya está formado, tiene experiencia y puede aportar mayor valor al negocio.
Un cambio de modelo que exige otra mirada
El canal TIC está evolucionando hacia modelos más consultivos, donde la complejidad aumenta y la toma de decisiones adquiere un peso cada vez mayor. En este contexto, la diversidad en los equipos directivos no es un elemento accesorio, sino un factor que mejora la calidad del análisis, la gestión del riesgo y la visión a largo plazo.
La experiencia demuestra que los equipos con visiones diversas toman decisiones más equilibradas y sostenibles, algo crítico en un sector como el nuestro.
El papel de las empresas: del compromiso a la acción
En V-Valley trabajamos con un 53 % de mujeres en nuestro equipo, una cifra que no es casual, sino el resultado de una apuesta sostenida por políticas activas de desarrollo profesional, evaluación objetiva del desempeño y una cultura que favorece la conciliación y la corresponsabilidad.
«No estamos ante un reto de acceso, sino ante un reto de evolución del propio sector y de sus estructuras»
Sin embargo, el reto no está únicamente en la incorporación, sino en este punto crítico: facilitar el acceso a posiciones de responsabilidad. Esto implica actuar directamente sobre el principal cuello de botella del sector.
Para ello, es clave garantizar el acceso a proyectos de alto impacto, impulsar una formación orientada a negocio y acompañar las trayectorias profesionales a largo plazo. Solo así es posible consolidar carreras y avanzar hacia modelos de liderazgo más equilibrados.
Actuar desde el origen y desde el entorno
El reto empieza mucho antes de la entrada al mercado laboral. En España, solo entre el 12 y el 14 % de quienes finalizan estudios de informática son mujeres, una cifra que refleja la necesidad de reforzar la orientación vocacional y visibilizar referentes reales.
Pero el cambio no depende únicamente de la educación o de las empresas. Es una responsabilidad compartida que requiere un entorno institucional que fomente la conciliación, reduzca la brecha salarial y promueva entornos laborales más equilibrados.
«En un mercado con déficit de profesionales digitales, desaprovechar parte del talento no es una opción, es una limitación para el crecimiento»
A ello se suma un elemento clave: el mentoring y el acompañamiento. Las mujeres con mayor trayectoria en el sector tienen un papel fundamental a la hora de hacer visible que existen modelos profesionales sostenibles, alejados de dinámicas más tradicionales que históricamente han limitado el desarrollo.
Una cuestión de futuro para el canal TIC
El sector tecnológico se enfrenta a una escasez estructural de talento que seguirá creciendo en los próximos años. En este escenario, integrar plenamente todas las capacidades disponibles no es una opción, es una necesidad.
El canal TIC evolucionará hacia modelos más complejos y estratégicos, donde la diversidad será un factor diferencial.
El momento actual exige tomar decisiones que miren a largo plazo. Apostar por entornos más diversos y equilibrados no solo es coherente con esa visión, sino que refuerza la capacidad del canal TIC para crecer y adaptarse en un entorno en constante cambio.






